GEORGETTE VALLEJO: 29 AÑOS DE SU MUERTE

Agradezco por la mención

Almeyda560's Blog

GEORGETTE ELEGANTE

“He nevado tanto para que duermas”. Georgette Vallejo.

“Mucho se tuvo que batallar para que el vate peruano [César Vallejo] tenga el sitial que hoy ocupa en la literatura”. Y en esta tarea, “[una] de las figuras fundamentales [fue] su esposa Georgette”, asegura Nazareth Solís Mendoza de la Universidad de Navarra, a través de un artículo titulado “Presencia de César Vallejo en la poesía española de la generación del cincuenta”.

Afirmaciones como la de Solís Mendoza prueban fehacientemente que la labor de Georgette Vallejo es reconocida no solo a nivel nacional sino internacional, en los últimos tiempos. En nuestro país esa figura egregia de mujer luchadora e indesmayable difusora y defensora de Vallejo, ha sido exaltada por Gladys Flores Heredia quien señala que “Georgette, como nosotros, escribe sobre lo que ama”. Y si Georgette fue víctima de acusaciones diversas sobre la figura de Vallejo, Flores considera que es necesario cuestionar…

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Carlos Germán Belli o el retorno a los orígenes

OH HADA CIBERNÉTICA

Oh Hada Cibernética / cuándo harás que los huesos de mis manos / se muevan alegremente / para escribir al fin lo que yo desee / a la hora que me venga en gana / y los encajes de mis órganos secretos / tengan facciones sosegadas /en las últimas horas del día / mientras la sangre circule como un bálsamo a lo largo de mi cuerpo

La poesía era religión, verdad y vida; en un mundo pre-científico, sin laboratorios o sesudos conferenciantes, ella ayudó al hombre a entender el porqué de la lluvia, del rayo, de la muerte… hasta que ese mundo se diluyó.

Muchísimos años después y aún no superado el casi anárquico fervor vanguardista, Belli -tal vez el mejor poeta peruano después de Vallejo- vuelve a comunicarse con los dioses, las hadas y los vientos, y nos recupera la esencia de la poesía y de la vida misma, por sobre todas las fómulas artificiales; Belli, con su Hada Cibernética, nos regala el don de escribir lo que yo quiera, a la hora que se me venga en gana.